martes, 16 de julio de 2013

Sentada en mi cama

Como siempre cuando una esta sentada en su cama en plena soledad comienzas a pensar a inquirir y resurgen recuerdos y sensaciones que te hacen sonreír. La primera vez que tuve sexo con una mujer casi ni me acuerdo, estaba ebria pues esa noche mi amigo y yo salimos como todas las noches anteriores a dar un tour por sitios de ambiente, por esa época éramos de los que van a un hueco de lunes a lunes desde que abren hasta que cierran; éramos un grupo de adolecentes queriendo comernos al mundo y¿ como no lograrlo? si éramos la carne fresca del lugar,   la novedad, teníamos el mundo a nuestros pies y lo sabíamos; mi amigo y yo éramos los que mas rumbeábamos del grupo y esa noche en particular de aquel enorme grupo de adolescentes solo quedamos el y yo por lo que seguimos nuestra fiesta eterna los dos; cuando el se fijo en un chamo que estaba en la barra del bar de turno, se hicieron miradas mientras que yo estaba en otro mundo pues ni me acuerdo de eso, el caso es que el me dijo que le gustaba ese chamo pero que no estaba solo que tenia una amiga, así que ya yo sabia que hacer: yo entretenía a la amiga mientras el se le lanzaba al chico, así fue nos acercamos a ellos y comenzamos a platicar ¿de qué? francamente ni me acuerdo estaba toda ebria seguro fue una de esas platicas vacías, banales de las que se suele echar mano cuando tienes frente a una persona que ni frio ni calor, si la chama era bonita pero que carajo yo estaba acostumbrada en esa época a hacer y deshacer por lo que su carita bonita no me impresionaba, era joven pero no tanto como yo así que eso tampoco me quitaba el sueño, el caso es que seguimos el juego de la seducción y sin darnos cuenta mi amigo se besaba con el chamo y yo me besaba con ella, se que besaba bien pues ahora recuerdo sus besos con claridad, decidimos irnos del bar, el chico tenia un apartamento para el solo en la zona  este de la ciudad, un lugar caracterizado por ser ocupado por gente de clase media alta y clase alta, un lugar de sifrinos pues, llegamos allá y ese era un apartamento típico de soltero de una sola habitación decorada muy juvenil, una sala con pocos muebles, un baño pequeño pero cómodo y una cocina que se notaba casi nunca la usaban, ellos decían tener sueño así que nos dieron a la chama y a mi el cuarto y se quedaron ellos en la sala, cerramos la puerta, apagamos la luz y nos tumbamos en la cama para ver el techo que estaba plagado con esas estrellitas que brillan en la oscuridad, tenían toda una constelación de estrellas, la cercanía de nuestros cuerpos y aquella atmosfera seudo romántica nos impulso al primer beso que desato todo, fueron unos besos suaves pero apasionados que se volvieron mas intensos con el pasar del tiempo, sin darme cuenta estaba sobre ella y sus manos rápidas ya quitaban mi ropa, deje que sucediera pues la emoción de estar finalmente en la cama con una mujer había llevado mi estado de ebriedad a niveles seguros para conducir; sus manos acariciaban mi espalda, sus labios jugaban con mi cuello, ella era toda una experta en las caricias que debía propiciarme y conocía el momento exacto cuando darlas para alargar mis instantes de placer; en mi mente solo existía un pensamiento: "Es maravilloso, ¡de verdad lo estoy haciendo con una mujer! lo se" conocía cada rincón de mi anatomía como si ella misma la hubiera diseñado, de verdad creía que ya lo estábamos haciendo, nos movíamos con tal sincronía que parecía una coreografía completa, cuando por una audaz maniobra puso nuevamente mi cuerpo sobre el suyo, sentí sus manos deslizarse en mis muslos internos con la suavidad que se toca el objeto mas frágil y sublime, su mano siguió subiendo hasta mi entre pierna, acaricio muy suavemente mi ingle y en un parpadear una expresión de asombro emitieron mis labios acompañada de un gemido que  surgió de mis entrañas sin que lo pudiera controlar, ella finalmente estaba dentro de mi, eso no lo había planeado; era la culminación perfecta de algo desconocido para mi todo se volvió tan intenso que sentí que flotaba en la nubes de aquel firmamento de estrellas  de papel, mis manos tocaron el cielo por primera vez y por primera vez supe lo que es estar con una mujer, me quede dormida exhausta sobre su regazo, llego el amanecer y la luz juguetona de un nuevo día entraba por la ventana para descubrir lo que habíamos hecho; es increíble lo que la mente humana puede hacer con un momento perfecto al ver bajo la luz del día el rostro de la mujer con la que había compartido mi primera vez lo único que sentía era vergüenza, no soportaba verla directamente a los ojos, quería salir de ese lugar inmediatamente, no lo podía creer me comporte como una puta triste y desvergonzada, ella no entendía mi reacción, me miraba con desconcierto y preocupación pero yo solo podía tratarla indiferente o con desdén ¿cómo explicarle que fue ella mi primera vez con una mujer? ¿Cómo explicarle este mar de sentimientos que se batían en mi mente como el mar enfurecido se bate contra las rocas? ¿Cómo le explicaba a ella toda esta confusión que existía dentro de mi y que ni yo misma podía entender? Ella fue mi primera vez y esa noche la llevo guardada en mi aunque finja que nunca ocurrió, aunque con el pasar de los años me engañe a mi misma diciendo no acordarme, aunque ella quizás no lo recuerde, aunque esas sabanas hayan sido lavadas una y otra vez y todo rastro de nosotras fuera borrado de la faz de la tierra, ella fue mi primera vez y eso es algo que nunca olvidare.